Yo, con toda mi alegría y mi salero, me decido a darle un rumbo diferente al blog y utilizarlo como una especie de diario raro. O más bien un sitio en el que soltar chorradas incoherentes y sin sentipatata, dorito, pantufla, cuandozarpaelamor...do. Pues eso, que hoy me he levantado con la bombillita encendida y ganas de quejarme un rato, que es una de las pocas cosas que de verdad se me dan bien.
Porque mira, otra cosa no, pero graciosa soy un rato. Y es que cuando me enervo, me irrito y me da por calificar a todas/os los que me rodean, te echas unas risas... No, pero hoy no criticaré a nadie en realidad (¿entonces porqué he dicho eso? debería dejar de comer cositas del suelo). La cosa es que os informo -para quien aún no se haya enterado después de los miles de tweets en mayúsculas de ayer- que en breves daré el paso. Y no me refiero a parir un árbol, escribir un hijo o plantar un libro, me refiero a la universidad. El paso de adolescente a adulta, la etapa para centrarte en los estudios y labrarte un futurJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA. Y tal.
Ya en serio, va a ser la ostia. Sí, voy a estudiar... lo prometo mamá, ¿pero me dejas también hacer lo que me salga de las pelotas día sí y día también? Como si lo viera: las típicas recaídas nada más llegar, no hacer ni el huevo, empezar a suspenderlo todo, amargarte, querer tirarlo todo a la mierda y al final remontar en el último momento y seguir para adelante. Ese será mi primer año, ¿qué os apostáis? Bah, qué os vais a apostar, con esta crisis... un potaje de garbanzos y ea.
Pues eso, que en realidad estoy nerviosa y con muchas ganas. Va a ser una bonita nueva etapa, un cambio de aires, un adiós al nido materno y un hola al zulo de estudiantes de mierda hasta el techo y con la ropa apilada en un montón, junto a los platos sucios (es una exageración, no soy tan guarra... y tal). A parte de eso, es evidente que me voy por una razón mucho más de peso. Que sí, que tengo unas ganas de irme increíbles, que ya pensaba hacerlo antes de conocerle y ya tenía todo más o menos planeado, pero él fue el empujoncito para decir "joder, ahora sí que sí". Y nada, que va a ser la ostia, que espero que me echéis de menos aunque aún quede bastante para que me vaya y que tened cuidadito y tirad por la sombra, que los bombones al sol se derrite y la mierda huele.