lunes, 25 de junio de 2012

20- II.III.XII

De nuevo me descubro a mí misma volviendo a contar los días, como al principio. Como cuando nada más importaba, sólo que estaría allí, viendo por primera vez a alguien que, aunque nunca antes había visto, sentía que ya conocía de toda la vida. Y, casi cuatro meses más tarde, todo sigue como el primer día. Catorce días, ni uno más ni uno menos. Catorce días para volver a esconderme entre sus brazos, para sentir su olor, para poder pasar las horas muertas besándole, para acariciarle, para estar cerca de él una vez más.

Y tres meses para estar allí, para olvidarme de las despedidas. Para no volver a sentirme sola, para por fin saber qué se siente cuando no echas en falta a la persona a la que amas.

Gracias, por existir.