Asegurarme tu sonrisa es mi rutina preferida,
acelerar tu pulso al tiempo, en un momento estaré allí.
Espérame, lo sabes bien, me quedaré, encontraré la posición en tu mirada,
rescataré tu corazón, y en un momento en un rincón
te observaré dispuesto a anestesiarte.
Por dentro, donde nadie sabe verte,
donde nadie se ha atrevido a entrar,
donde dicen que hay peligro de derrumbe,
donde a veces siempre duele,
donde cuesta respirar.
[...] Los domingos pasearemos de la mano
y los lunes correré hasta tus labios,
tal vez vaya a buscarte...
